Los pequeños héroes
Los pequeños héroes Se hacen día a día, a base de fuerza de voluntad y con pequeños actos. Son esa buena gente que nos saluda al pasar, los que cumplen con la rutina de la medicación a su hora, los que hacen de la levodopa un recurso imprescindible, los que han visto de cerca la caída, los que con sumo cuidado afrontan las escaleras o el bordillo de rigor, los que tiemblan y hacen su temblor reconocibles, en resumen esa buena gente que ha sido diagnosticada de P.K., esa buena gente como muestra la canción de Bertolt Brecht, que son los héroes cotidianos, los del día a día , los que luchan contra la enfermedad: A la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce. La buena gente invita a mejorarla, porque ¿qué es lo que a uno le hace sensato? Escuchar y que le digan algo. Pero, al mismo tiempo, mejoran al que los mira y a quien miran. No sólo porque nos ayudan a buscar comida y claridad, sino, más aún, nos son útiles porque sabe...