Pon un P.K. en tu vida
Estoy convencido de que la humanidad se dirige inevitablemente al desastre y no por su intrínseca maldad sino por su inefable inconsciencia que la lleva a llegar tarde a los sucesos más importantes de su devenir aunque uno de esos eventos sea su propia salvación. Mientras no nos atrevemos a hacer nada positivo porque desconfiamos de los que nos acompañan en el curso de la vida, no porque estén dispuestos a hacer el camino con nosotros si no por la intención que tienen al hacerlo. Yo llegué convencido a la consulta de neurología de que aquellos temblores en mis manos, detectados en la renovación del carnet de conducir podrían ser correspondientes a un temblor esencial, pero mi forma de andar, mi expresión y los temblores me hacían candidato a otro tipo de enfermedad neurodegenerativa. Cuando la enfermera me entregó la cartilla de mi expediente, grabadas como a fuego, dos letras: P.K., como si quisiera esconder el estigma que acompaña a la e...