La Asociación
Es el último instrumento que nos queda en la lucha contra el P.K., es el entrenamiento que necesitamos para movernos un tiempo en esa meseta en la que no hay avances ni retrocesos. Hace falta vocación y la tienen. Las monitoras actúan sin paternalismo, conscientes de la enfermedad a la que se enfrentan. Esta semana hemos celebrado nuestros cumpleaños en medio de una fiesta musical con un karaoke. Tomo conciencia de lo mucho que he perdido en mi expresividad, en el lenguaje Yo que he cantado en un coro hasta hace pocos años y aunque no tenía una gran voz, no era un bajo desdeñable. Yo diría que ellas son el alma de la Asociación: las monitoras que.día a día, nos acompañan en esta batalla perdida. en una batalla muy larga. De forma incansable repiten sus ejercicios y nosotros confiamos en ellas tanto o más que en m uestro neurólogo o neuróloga. Porque ellas descienden con nosotros al barro de la enfermedad, a la causa de nuestro desconsuelo. Y también son ellas las enca...