El camino
Lo hemos iniciado juntos, cuidadores y enfermos, aunque ya sabemos de antemano el resultado final. Sabemos todo: los límites de nuestro recorrido, lo que podemos y no podemos hacer. Somos cada vez más conscientes dse nuestras imposibilidades.
A los P.K. les acompaña un estigma muy visible y por eso me costó asociarme. Al principio queremos disimular la enfermedad. Fue fácil en mi caso, porque arrastro la enfermedad diez años, siete meses y veinticinco días. Te haces a la idea de que los demás no son conscientes de tu situación porque eres un buen impostor. Pero te delatan tu cara y tus andares, tu voz, tu cuerpo todo, tus gestos.... Por eso no me asocié inmediatamente, porque no quería darme a conocer desde el principio, quería sentirme libre. Ahora ha llegado el momento, cada uno encuentra su momento, para iniciar una lucha sin cuartel contra el P.K.
Poco a poco , a lo largo de estos años ha ido calando en mí, como lluvia de primavera, toda la sintomatología y llega el momento de poner barreras a la enfermedad, de utilizar el escudo de la Asociación junto a otros como yo, que creen que compartir es vivir. Se trata de explorar esa meseta en la que vivimos una estabilidad general, porque usamos todas las armas a nuestro alcance: Logopedia, Terapia Ocupacional, Fisioterapia...en este símil guerrero nos movemos con seguridad y no nos echamos atrás por nuestros compañeros, por nosotros, por nuestros cuidadores..
Es muy importante hacer el recorrido con compañía de forma que nuestros logros también lo sean para los demás. Que se sientan felices por ellos y por nosotros de las pequeñas victorias del día a día, aunque ellos y nosotros conozcamos cuál es el aresultado final.
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