El día a día
Cuando los p.k. hacemos examen de lo que nos toca vivir y por vivir, no lo hacemos muy contentos que
digamos: aumento de los síntomas de la enfermeadasd, más temblor, inseguridades y por si había poco
a poco, esperándonos está la demencia. Aun así tratamos de aparentar lo que sabemos que tenemos, de hacer que el centro de nuestros dias sea la normalidad. este es el discurrir de nuestra vida. un dia cualquiera y alcanzado el cenit de nuestras enfermedades: quizás hoy me levante temprano, hoy me siento más abotargado con la medicación que tomo, mis pasos son inseguros y mi equilibrio precario, he comido con poco apetito pues noto que mi olfato y mi gusto no son los mismos. De nuevo me siento atontado,algunos movimientos involuntarios que llaman discinesias, ( bajo ningún concepto cambies la medicación por tu cuenta), a veces son movimientos leves que el propio paciente ni percibe y no le molestan. Muchas veces no son graves y se asocian al momento en que te encuentras mejor. Todavía puedo controlarlos con un poco de relajamiento,
Ahora se trata de andar: mis pasos son cortos y rápidos. Noto la cabeza embotada y mis pensamientos se hacen lentos y parsimoniosos, borrosos. La carga del día se me va haciendo pesada. Más pastillas y me resulta fácil seguir el ritmo de mi cuidador/a. Haría más tareas de la casa pero temo desequilibrarme y caer, ¡siempre el temor a la caída!
Ceno y tomo el lote final. Me quedo dormido irremediablemente acogotado y agotado. Duermo profundamente 4 o 5 horas y no tomo ninguna pastilla para dormir. Pero mi descanso no es bueno ni suficiente. Contemplo la realidad como distante, ya no me siento protagonista de nada y como los hombres del mito de la caverna de Platón, arrastro mi existencia esperando un futuro que nunca llegará. Quizás confunda realidad con ficción.
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