Lo hemos iniciado juntos, cuidadores y enfermos, aunque ya sabemos de antemano el resultado final. Sabemos todo: los límites de nuestro recorrido, lo que podemos y no podemos hacer. Somos cada vez más conscientes dse nuestras imposibilidades. A los P.K. les acompaña un estigma muy visible y por eso me costó asociarme. Al principio queremos disimular la enfermedad. Fue fácil en mi caso, porque arrastro la enfermedad diez años, siete meses y veinticinco días. Te haces a la idea de que los demás no son conscientes de tu situación porque eres un buen impostor. Pero te delatan tu cara y tus andares, tu voz, tu cuerpo todo, tus gestos.... Por eso no me asocié inmediatamente, porque no quería darme a conocer desde el principio, quería sentirme libre. Ahora ha llegado el momento, cada uno encuentra su momento, para iniciar una lucha sin cuartel contra el P.K. Poco a poco , a lo largo de estos años ha ido calando en mí, como lluvia de primavera, toda la sintomatología y ll...
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